Los bahaíes, la minoría más grande de no
musulmanes en Irán, son reprimidos de muchas maneras.
Una de ellas es que tienen prohibido
asistir a la universidad. Algunos estudian a escondidas, pero para aquellos que
quieran realizar estudios de postgrado, la única alternativa es dejar su país y
estudiar en el exterior.
«Recuerdo a mi padre mostrándome las
cicatrices en su cabeza de cuando era pequeño y otros niños lo golpeaban de
camino al colegio», le dice Shirin a la periodista de la BBC Lipika
Pelham.
«Por supuesto, yo no le dije a mi
padre que me pasaba lo mismo mientras crecía en Irán en los años 80. Yo sabía
que él rezaba y esperaba que el mundo fuera mejor».
La persecución de los bahaí en Irán comenzó
tras la Revolución Islámica.
Sin embargo, la persecución de los bahaíes
incrementó tras la Revolución Islámica en 1979.
Por qué algunos hombres en Irán están
publicando fotos cubiertos con velo islámico
Y cuando el hijo de Shirin, Khosru, comenzó
a ir al colegio, ella una vez más tuvo que esconder las malas noticias de su
padre.
«No le dije que los hijos, de los
hijos, de los hijos de quienes le dejaron las cicatrices, ahora dicen que mi
hijo no se debe tocar» dice ella.
Cursando el octavo grado, cuando Khosru le
dijo a los otros niños que era bahaí, lo marginaron inmediatamente.
«Los otros niños no me tocaban»,
dice él, «y si yo los tocaba, se iban a tomar una ducha».
Desde los inicios del bahaísmo, a mediados
del siglo XIX, el establishment chiita lo considera «una secta
desviada», ya que rechaza que Mahoma fuera el último profeta.
El bahaísmo es una fe monoteísta cuyos
fieles siguen las enseñanzas de Bahá’u’lláh, un hombre que vivió en Persia
(antiguo Irán) entre 1817 y 1892.
Las universidades están abiertas a las
mujeres, pero solo a las que creen en el Islam.
Pero en los sitios web oficiales se
describe a los bahaís como «apóstatas» e «impuros».
Clandestina
Aun así, para un bahaí el problema
realmente comienza cuando termina sus estudios de secundaria.
A Shirin, por ejemplo, se le dijo que por
ser bahaí no podría ingresar a la universidad. Su única opción era atender en
secreto a la universidad clandestina de los bahaíes, el Instituto Bahá’í de
Educación Superior (BIHE).
El centro fue establecido a mediados de los
años 80 por profesores y estudiantes que habían sido expulsados de
universidades iraníes tras la revolución.
Surgió como respuesta a la continua campaña
del gobierno iraní para negar el acceso de los bahaíes iraníes a la educación
superior.
Shirin ingresó en 1994.
En ese momento sólo se ofrecían dos
carreras: ciencias o estudios de religión. Y ella optó por estudiar Religiones
Comparadas.
Actualmente la universidad indica en su
página web que ofrecen 38 programas universitarios.
En la época de estudiante de Shirin los
sermones se llevaban a cabo en salones de clase improvisados, en casas privadas
de Teherán.
Le tomó seis años completar sus estudios, y
fue en ese momento que le cayó el balde de agua fría.
No habían oportunidades para que ella
continuara sus estudios de postgrado y no había campo laboral donde ella
pudiera aplicar lo que había aprendido.
Poco después, comenzó una ola de represión
contra los bahaíes académicos, con incursiones en aulas clandestinas y la
detención de muchos maestros del BIHE.
Shirin vio que su mundo se derrumbaba. Así
que cuando supo de un sistema para obtener visas para ir a Reino Unido,
inmediatamente inició el procedimiento.
En 1979, con el triunfo de la revolución
islámica que lideró el Ayatolá Ruhollah Jomeini, los bahaíes perdieron varios
derechos básicos.
«Me postulé inmediatamente sin perder
siquiera un segundo. No me importaba cómo se llamaba la visa. Tenía que
irme», dijo.
Shirin llegó a Reino Unido en 2003 y empezó
en un trabajo de tarde en un restaurante italiano en Scarborough.
Sin embargo, nunca se olvidó de lo que
había ido a hacer a aquél país, de lo que debía lograr.
Una noche oscura y brumosa, cruzó decidida
las puertas de la Universidad de Birmingham y anunció que tenía un título de
una universidad clandestina de Teherán en estudios religiosos.
Para su sorpresa, a la semana siguiente le
pidieron que volviera y le ofrecieron una plaza.
«Fue mucho más que un milagro, fue más
allá de cualquier expectativa, más allá de mis sueños más desquiciados»,
reconoce.
«Hasta el día de hoy siento que esa
fue la mejor recompensa por nunca comprometer mi fe».
Shirin terminó su título en el 2006 y se
fue de Reino Unido a EE.UU., para ayudar a su hermano allí, en un país en el
que muchos de sus familiares amigos y colegas han encontrado un refugio de la
persecución.
Pero pronto comenzó otra ofensiva contra
los bahaíes en su hogar, Irán.
Espías
En el 2008, siete miembros del cuerpo
administrativo del bahaísmo, los Yaran, fueron arrestados y acusados, entre
otras cosas, de espiar para Israel.
Después de un juicio en la corte
revolucionaria en el 2010, fueron arrestados y sentenciados a 20 años de
prisión.
En este momento, otra joven bahaí, Mona, se
postulaba para la universidad en Teherán.
«Hice un examen de ingreso de la
Universidad de Teherán. Se supone que te envían una tarjeta que explica cómo y
dónde tienes que registrarte si eres aceptada, y debes indicar tu religión en
la tarjeta», le dijo a la BBC.
«Yo escribí que no era musulmana. Había
una opción de escoger ‘Otros’ y esa fue la que yo seleccioné. No había opción
para los bahaí», recuerda.
«Cuando me regresaron la tarjeta,
dijeron que estaba bien y que me podía registrar, y en la sección de religión
escribieron musulmana».
«Según mis creencias, uno no debe
mentir sobre su fe, ni siquiera ante la muerte. Por eso, les escribí aclarando
que no era musulmana,», cuenta.
A lo que le contestaron: «Buena
suerte, no puedes ingresar a la universidad».
Igual que Shirin, Mona sólo tenía una opción:
la universidad clandestina. Y dice que fue una experiencia inolvidable.
«Me acuerdo de las caras de todos mis
amigos que venían de otras ciudades de Irán, desde muy lejos», relata.
«Les tomaba tal vez 16, hasta 20 horas
llegar a Teherán. Sus caras se veían muy cansadas».
«Fue muy difícil. Teníamos una clase
de 8:00 de la mañana al mediodía en el este de Teherán, y la segunda clase de
2:00 a 6:00 de la tarde en el oeste. ¡Era agotador!», exclama.
«Algunas veces no teníamos a los
maestros en persona, si no que los veíamos por Skype. Nos enseñaban desde
EE.UU. o Canadá».
Después de graduarse, se encontró con las
mismas dificultades que Shirin una década atrás, y optó por una solución
similar.
En 2009 se escapó a Nueva York, vía
Austria, bajo un programa internacional para repatriar refugiados perseguidos
por razones religiosas.
El año anterior había completado su
maestría en psicología.
«Se siente increíble. No puedo creer
que ya pasó todo. ¡Hasta tendré una graduación!», se alegra.
«Cuando me gradué del BIHE, arrestaron
a todos mis profesores. Nunca tuvimos una ceremonia de graduación».
En Estados Unidos se encuentra una de
poblaciones bahaíes más grandes del mundo.
Los primeros miembros de la comunidad
llegaron en 1912, cuando Abdu’l Bahá, el hijo del fundador de la fe
Bahá’u’lláh, pasó once meses promoviendo la religión en el país.
Los títulos del BIHE son aceptados en la
mayoría de las universidades estadounidenses, como fue el de Mona en Columbia,
y muchos voluntarios del BIHE están basados en Estados Unidos.
En Irán existe un buen nivel de
universidades, pero solo para creyentes musulmanes.
«Los estudiantes y los instructores en
Irán pueden terminar en la cárcel simplemente por ser estudiantes e
instructores. Así que no solo hacen algo que es difícil, también es
peligroso», le dice el profesor Thane Terril, un convertido a la fe bahaí
que ahora dirige cursos de entrenamiento para profesores en línea para
estudiantes de postgrado, a la BBC.
En un café de la zona alta del este de
Manhattan, donde Abdu’l Bahá se hospedó una vez, Shirin señala que nunca pudo
entender lo que el régimen tiene en contra de los bahaíes.
«Abdu’l Bahá enfatizaba que Oriente y
Occidente deben encontrarse», dice.
«Creo que el enfoque de la vida en
colectivo es lo que entendemos como la cultura oriental, y el enfoque
individualista de la vida es lo occidental», explica.
«Y cuando los dos se fusionan, es
cuando se tiene una cultura muy hermosa».
Los jóvenes que tienen que estudiar en una universidad clandestina en Irán
06/Feb/2017
BBC Mundo, Lipika Pelham